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El medio ambiente, el turismo y la empleabilidad en el sureste mexicano Cuatroteísta

  • Foto del escritor: Eliana Isabel
    Eliana Isabel
  • 4 nov 2020
  • 5 Min. de lectura

El presidente de México anunció, desde septiembre, que los últimos dos tramos del Tren Maya serán construidos por el ejército (Lozano, 2020). Pero, seguramente, a nadie tomó por sorpresa esta declaración, dado que este gobierno se ha caracterizado por dar un amplio campo de acción a las fuerzas armadas. Además, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, el Tren podría contar con un financiamiento casi 50% mayor del que gozó durante este año, es decir, un total de 36 mil 288 millones de pesos (Vázquez y Cano, 2020). El proyecto del Tren Maya avanza con paso seguro.



No obstante, el empuje que López Obrador está dando a este mega proyecto, no cesa la discusión en torno a éste, pues implica un gran cambio en una zona vasta en vegetación y fauna, pero también en una de las que cuentan con una menor calidad de vida[1]. La construcción del Tren Maya en el sureste mexicano pronostica un boom turístico y prosperidad para México, sin embargo, la pandemia mundial que enfrentamos desafía enormemente que este supuesto pueda cumplirse.


Como sucede con casi todos los temas, hay diferentes posturas que defienden o atacan, en distinto grado. Así, por un lado, para el Dr. Gabriel Castro –investigador de la UAM-Xochimilco–, este proyecto se trata de una oportunidad para desarrollar una región históricamente marginada; únicamente, es necesario que el gobierno comunique de mejor manera en qué consiste el proyecto y cuáles son los resultados esperados.

Por otro lado, otros especialistas[2] consideran que el Tren es un proyecto impuesto que deja nuevamente al margen a las comunidades indígenas de la zona del sureste mexicano. Si bien, según el sitio web oficial del Tren Maya indica que se realizaron 30 asambleas informativas multilingües –durante un mes (de noviembre a diciembre de 2019)–, para comunicar las características del proyecto, esto no evitaría que los usos y costumbres, y el estilo de vida de la población local sean impactados por una dinámica de gran turismo, que muy probablemente amplíe su marginación socioeconómica[3]. Incluso, existe la posibilidad que un gran número de trabajadores contratados para construir el complejo del Tren sean migrantes centroamericanos, debido a los flujos migratorios provenientes de la frontera sur de México (Souza, 2020).


A los pobladores locales que vivirán de cerca la transformación que anuncia el Tren Maya se les ha prometido mucho trabajo y prosperidad, a cambio de que cedan tierras y acepten un nuevo modelo de bienestar, basado en el sector de la construcción y de servicios: el turismo a gran escala será lo que lleve el pan a sus mesas. Sin embargo, esto no deja claro si la presión sobre el abasto de servicios públicos, originada por el incremento en el flujo de turistas, será sostenible en el mediano y largo plazos. De acuerdo con algunos habitantes de la región, actualmente la escasez de agua es una realidad que viven todos los días (Colectivo Grieta, 2019), por lo que, ante la llegada paulatina y creciente de visitantes, lejos de augurar un futuro próspero, promueve preocupación sobre el futuro de estas comunidades pequeñas.


Del mismo modo opina el Ing. Francisco Gorostiza, experto en temas ferroviarios y ex funcionario de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), quien considera indeseable e incluso irresponsable que se promueva la transportación de hasta 66 mil pasajeros diarios en el Tren. Un escenario de ese tipo significaría la saturación de la infraestructura disponible y un grave daño ambiental (Diario de Yucatán, 2020), que es justamente una crítica que se suma a la de tipo social anteriormente señalada.


Aunque la península de Yucatán ha sufrido deforestación desde principios del siglo XX (Castro, et. al., 2020), esto no debería significar que la profundización del daño ambiental es ahora una cuestión menos condenable, que si se interviniera una zona completamente virgen. Valeria Souza (2020) apunta que el proyecto del Tren no debe verse solo como uno de tipo turístico, sino también de desarrollo industrial, ya que el tren hará eficiente la transportación de materias primas que abastecerán la demanda hotelera y de las maquilas que están por instalarse en la región. Ambas actividades impactarán fuertemente una zona rica en vegetación y fauna, pero también con un suelo de características peculiares que le hace más sensible a la contaminación industrial.

Souza enfatiza, además, que el sexto y el séptimo tramos son los más controversiales de la obra, ya que pasan por zonas extremadamente delicadas, en cuanto a potencial daño ambiental se refiere. El diseño del séptimo tramo, en particular, provoca descontento entre las comunidades locales porque atravesará la Reserva de la Biósfera de Calakmul –considerada por la UNESCO como un tesoro de la humanidad–. Por esta razón, el jefe del Ejecutivo federal pidió que el ejército se haga cargo de construir el penúltimo (sexto) y último (séptimo) tramos del Tren; quiere evitar que la población se oponga a que continúe la construcción del paso del tren. No obstante, como hemos visto en otros escenarios y asuntos, esta estrategia es riesgosa, dado que la participación de las fuerzas armadas para evitar enfrentamientos civiles no siempre deja buenos resultados.


En suma, la mayor reserva de agua dulce de México y “el sistema de cuevas inundadas más grande del mundo” (Souza, 2020) corren peligro debido al proyecto emblemático de la Cuarta Transformación. Y si a éste se suma el plan irónico Sembrando vida[4], obtenemos que la zona del sureste mexicano y, en general, el medio ambiente no son precisamente una prioridad de la administración federal actual. Ambos proyectos atentan contra la naturaleza, su biodiversidad y la calidad de vida de la población local, cuya voz poco ha sido escuchada.

REFERENCIAS

Castro, J. et al. (2020). Mesa de análisis “Mega proyectos Federales: Tren maya y Transístmico”. Grupo Planeación y diseño del hábitat. Disponible en: https://www.facebook.com/watch/?v=3110280562394346


Colectivo Grieta. (2019). “Sembrando vida ya causa daños ambientales y sociales en Campeche, el tren maya amenaza con traer más daño”. Disponible en: https://www.grieta.org.mx/index.php/2019/11/26/sembrando-vida-ya-causa-danos-ambientales-y-sociales-en-campeche-el-tren-maya-amenaza-con-traer-mas-dano/


Diario de Yucatán. (2020). “Avalan al Tren Maya… si hay cambios sustanciales”, en Diario de Yucatán. 04 de septiembre. Disponible en: https://www.yucatan.com.mx/mexico/tren-maya-pero-distinto


Lozano, N. (2020). “AMLO adelanta que Ejército construirá tramos 6 y 7 del Tren Maya”, en Político.mx. 07 de septiembre. Disponible en: https://politico.mx/minuta-politica/minuta-politica-gobierno-federal/amlo-adelante-que-ej%C3%A9rcito-construir%C3%A1-tramos-6-y-7-del-tren-maya/


Souza, V. (2020). “El ecocidio que dejará a su paso el Tren Maya”, en Gato pardo. 18 de agosto. Disponible en: https://gatopardo.com/opinion/valeria-souza-el-ecocidio-que-dejara-a-su-paso-el-tren-maya/


[1] De acuerdo con el Índice de Ciudades Sostenibles 2018, en la zona metropolitana de Cancún, casi el 26% de su población vive en pobreza moderada. Disponible en: https://indicedeciudadessostenibles2018.lnpp.cide.edu/ [2] Véase la mesa de análisis “Mega proyectos federales: Tren Maya y Transístmico”, organizada por Planeación y Diseño del Hábitat, un conjunto de especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana sede Xochimilco; disponible en: https://www.facebook.com/watch/?v=3110280562394346 . También puede consultarse la opinión del especialista Diego Romero: “El tren maya; ¿y la participación ciudadana?”; disponible en: https://elianasanchez3.wixsite.com/eltrendingtopic/post/el-tren-maya-y-la-participaci%C3%B3n-ciudadana [3] Según la postura oficial, el Tren Maya permitirá que se creen miles de empleos, sin embargo, no se discute de qué tipo serán (permanentes o temporales) y de qué calidad (niveles de remuneración, condiciones laborales). Para conocer con mayor detalle las características de este proyecto, véase “El Tren Maya: la mega obra que promete desarrollo, ¿a costa de qué?”; disponible en: https://elianasanchez3.wixsite.com/eltrendingtopic/post/el-tren-maya-la-mega-obra-que-promete-desarrollo-a-costa-de-qu%C3%A9 [4] Menciono que el programa Sembrando vida es irónico, porque consiste en deforestar amplias áreas selváticas para plantar, en su lugar, árboles frutales y maderables. De acuerdo con información del Colectivo Grieta, los campesinos de la zona de Calakmul, Campeche, que han tenido que talar árboles de sus ejidos y parcelas privadas para ser elegibles por el programa, están en completo desacuerdo. Ellos explican que no tiene sentido este plan gubernamental, dado que las condiciones del suelo en esa región no permitirán obtener una producción frutal sostenible –incluso los frutos que se quiere cultivar ni siquiera pueden darse en esos lugares, con facilidad, como en otras regiones del país– y mucho menos en un corto tiempo. Sin embargo, muchos agricultores se han visto en la necesidad de recurrir al apoyo económico mensual del programa ($4,500 MXN), porque sus cultivos enfrentan graves problemas para prosperar, debido a la escasez regional de agua (Colectivo Grieta, 2019).

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